viernes, 10 de agosto de 2012

Dreamember #1


¡Hola libroadictos! Como poco a poco el blog empieza a prosperar y a dar sus frutos, yo no paro de comerme la cabeza para nuevas secciones y etc. Tengo pendientes cuatro reseñas, pero si no ponía una nueva sección no podría dormir tranquila. Así que aquí está el fruto de mis noches sin dormir. Os presento la nueva sección de este nuestro blog:



¡DREAMEMBER! Y os preguntaréis… ¿Qué narices significa eso? Pues Dreamember es un juego entre dream,  sueño, y remember, recuerda. ¿Qué pretendo transmitir? Que recordemos esos lugares con los que soñamos cada vez que cogemos un libro y nos trasladamos a sus parajes.  En esta sección iré poniendo un relato (tipo sueño de la infancia) basado en esos lugares con los que soñamos a menudo que existen, porque… ¿Quién no ha querido estar en el Gran Comedor de Harry Potter,  rodeado de comidas deliciosas, o en el armario que lleva hasta el paradisíaco reino de Narnia? ¿Quién no ha querido alguna vez llegar al Dorado, o vivir en un castillo en el que los relojes y los candelabros hablan? Espero que disfrutéis con esta sección, al igual que yo disfrutaré escribiéndola.
¿Te atreves a viajar conmigo?


Nombre: País de Nunca Jamás
Ubicación: Segunda estrella a la derecha, y directo hacia el amanecer
Fundada en: 1904, por J.M Barrie.
Líder: Peter Pan

Recuerdo aquel día en el que Peter se presentó en mi casa. La ventana se abrió de pronto, y allí estaba él, mirándome con una sonrisa traviesa pintada en el rostro. Por aquel entonces yo no conocía su nombre, y no podía menos que desconfiar. Se sentó a los pies de mi cama, y comenzó a hablar con una voz suave y melódica. Me habló de sitios maravillosos, de volar, de hadas. ¡HADAS! De un malvado villano sin mano, y de que la situación por su país se estaba descontrolando. Los niños perdidos habían hecho un motín, y se habían encerrado en la guarida de Peter porque este se dedicaba demasiado a una chiquilla… Wesly, creo que se llamaba. Así que, allí estaba él, pidiéndome que le acompañara, que le ayudara a sacar a los niños perdidos de la guarida y que entrasen en razón. Y claro, me dio tanta penilla que acabé accediendo, no sin antes ponerme mis botitas de pelujo.
-Bien, ¿por dónde se va al país ese?
El chaval susurró una palabra y de pronto una pequeña lucecita revoloteó  a mi alrededor, llenándome de un polvillo fresco, del color de las estrellas.
-Cierra los ojos y dame la mano.
Accedí, mientras una sensación vertiginosa se apoderaba de mi pequeño y vacío estómago. Entreabrí los ojos y grité al verme varios metros por encima del suelo. De pronto Peter me apretó la mano y tiró de mi.
-¿Adonde vamos?
-Segunda estrella a la derecha –dijo mientras girábamos- y directos… ¡Al amanecer!
La luz de las estrellas empezaba a molestar a mis ojos, y el calor que desprendían hacía que gotitas de sudor cayesen desde mi frente.
No tardamos en vislumbrar un pequeño trozo de tierra a lo lejos, totalmente cubierta por la vegetación. Bajamos atravesando las nubes hasta que tocamos tierra con la punta de los pies. Y allí estaba, todo lo que me había contado Peter era verdad, la isla era pequeña, pero realmente acogedora. Vislumbré un barco a lo lejos y distinguí un tic tac en las orillas de la playa. No quise darle más importancia, ya que Peter agarró mi mano de nuevo llevándome hacia la espesura del bosque.
-Y ahí están- escuché voces cercanas, pero no era capaz de descubrir exactamente de donde provenían, hasta que Peter, viendo mi cara de estupefacción, me señaló una corteza de árbol que funcionaba de puerta. – No te recomiendo que de momento no les dirijas la palabra, podrían asustarse… Vamos, te enseñaré la isla.
Caminé junto a él mientras  nos adentrábamos en los secretos de la isla. Había momentos que juraría que los árboles se movían y reían con voces melodiosas, el agua de un pequeño riachuelo recorría el centro de la isla, guiándonos hacia un precioso lago en el que reposaban unas cuantas sirenas boqueando en el agua. Noté como poco a poco me elevaba y dejaba a Peter sonriente a unos metros por debajo de mí, despidiéndose, al menos por ese día.
Posé el marcapáginas entre las hojas del desgastado libro, mientras uno de los niños perdidos se asomaba entre la espesura. Entre suspiros, apagué la luz, pero solo una… La otra, más chiquitita y revoloteando, siguió encendida toda la noche.



¿Qué os ha parecido la historia? ¿Y la sección? ¿Os ha gustado? 




2 comentarios:

  1. Oh me encantó la sección y tb el lugar que elegiste! A mí tb me gustaría estar allí ahaha
    Un beso!!

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    Respuestas
    1. Hahaha me alegro de que te guste la sección!
      Es que es el lugar en el que siempre he querido vivir XD
      Un besote!

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